Altas temperaturas: más riesgos para hipertensos y crónicos

Es necesario conta con recomendaciones clave para prevenir complicaciones durante jornadas de calor extremo.
Ante las altas temperaturas que se esperan, se advierte que las personas con hipertensión arterial y enfermedades crónicas como diabetes, patologías cardíacas, renales o respiratorias, enfrentan un mayor riesgo de descompensaciones durante los días de calor intenso.
Dr. Felipe Díaz-Toro, investigador del Instituto de Investigación de Cuidados de la Salud (IICS) de la Universidad Andrés Bello, explica que “el calor provoca una dilatación de los vasos sanguíneos para facilitar la eliminación del calor corporal a través de la piel, lo que puede generar alteraciones en la presión arterial, mareos y sensación de desmayo, especialmente al ponerse de pie, fenómeno conocido como hipotensión ortostática”.
Por otra parte, el especialista explica que la pérdida de líquidos por sudoración, muchas veces imperceptible, puede derivar en deshidratación, disminución del volumen sanguíneo, alteración de la función renal, descontrol de la presión arterial y aumento del riesgo de caídas.
“El calor obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo para mantener la circulación y regular la temperatura corporal. En personas con enfermedades cardíacas, esto puede traducirse en fatiga excesiva, palpitaciones e incluso en una descompensación de una insuficiencia cardíaca preexistente”, señaló el Dr. Díaz-Toro.
Recomendaciones
Entre las principales recomendaciones para enfrentar estas condiciones a nivel doméstico, el investigador enfatiza en “la importancia de mantener una hidratación adecuada, incluso sin sensación de sed, privilegiando el consumo de agua por sobre bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína. En el caso de personas con restricción de líquidos por indicación médica, recalcó la necesidad de respetar estrictamente las indicaciones del equipo de salud”.
Asimismo, recomendó levantarse lentamente desde la cama o desde una posición sentada para prevenir mareos y caídas, controlar la presión arterial con mayor frecuencia durante los días calurosos y no suspender ni modificar los medicamentos para la hipertensión u otras enfermedades crónicas sin indicación médica, aun cuando se registren cifras de presión más bajas.
Alimentación y movimiento
En cuanto a la alimentación “es necesario preferir comidas livianas y frescas, como frutas, verduras y ensaladas, reducir el consumo de sal, especialmente en personas con hipertensión, y evitar comidas abundantes durante las horas de mayor calor”. También destaca la importancia de mantener los espacios del hogar frescos y bien ventilados, cerrar cortinas o persianas en horarios de mayor radiación solar y evitar salir al exterior entre las 11:00 y las 17:00 horas.
Respecto de la actividad física, indica que “debe realizarse con precaución, optando por ejercicios suaves en horarios más frescos y suspendiéndolos de inmediato ante la aparición de mareos, debilidad o palpitaciones”.
Es fundamental estar atentos a signos de alerta que requieren consulta oportuna, como mareos persistentes, desmayos, dolor de cabeza intenso, palpitaciones, dolor en el pecho, confusión, somnolencia excesiva, hinchazón de las piernas o dificultad para respirar.
Debe existir más énfasis en el cuidado de personas mayores y de quienes viven solas, señalando que “requieren mayor supervisión por parte de familiares o cuidadores para asegurar una adecuada hidratación y adherencia a sus tratamientos durante los días de calor”, concluye.




