Descubren sistema planetario que rompe las teorías sobre formación de planetas

Un equipo internacional de científicos identificó un sistema planetario que desafía los modelos tradicionales de formación planetaria al presentar una configuración inédita en la distribución de planetas rocosos y gaseosos.
En el Sistema Solar, los planetas más cercanos al Sol —Mercurio, Venus, la Tierra y Marte— son rocosos, mientras que los más alejados —Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno— son gaseosos, un patrón que hasta ahora se repetía en los sistemas conocidos.
Sin embargo, el sistema que orbita la estrella LHS 1903 rompe esa tendencia. El planeta más cercano es rocoso, los dos siguientes son gaseosos, pero el cuarto vuelve a ser rocoso, una anomalía que no encaja con las teorías vigentes.
El hallazgo fue liderado por Thomas Wilson, de la Universidad de Warwick, y publicado en la revista Science.
Aunque el sistema ya era conocido, al estudiarlo en profundidad y caracterizar sus tres planetas mediante el satélite Cheops, los investigadores detectaron que existía un cuarto planeta con un diámetro menor al esperado.
“Al combinar las observaciones de Cheops con los datos de varios espectrógrafos en telescopios terrestres, vimos que el primer planeta tenía un radio pequeño y muy denso, y que los dos siguientes eran más grandes y livianos”, detalló uno de los investigadores.
El cuarto planeta, “del que habríamos esperado que siguiera la tendencia hacia una menor densidad”, resultó ser rocoso, con un radio de 1,7 veces el de la Tierra y una densidad similar a la de nuestro planeta, lo que fue calificado como “toda una sorpresa”.
Según la teoría de formación planetaria, los planetas rocosos deberían ubicarse más cerca de la estrella y los gaseosos más lejos, pero en este sistema esa tendencia se rompe.
Todos los planetas se forman a partir de un núcleo sólido de roca. Dependiendo del entorno y de la presencia de gas, pueden captar ese material y transformarse en planetas gaseosos. En el Sistema Solar, la cercanía al Sol impide la acumulación de gases en la zona interna, mientras que a mayor distancia estos se condensan y se depositan sobre los núcleos rocosos.
En el caso del planeta rocoso que orbita LHS 1903, una posibilidad es que haya perdido su atmósfera gaseosa o que nunca haya llegado a formarla.
El equipo evaluó distintas hipótesis, como un eventual intercambio de posiciones con otro planeta o la pérdida de su atmósfera tras una colisión, pero finalmente fueron descartadas.
La explicación más plausible es que el cuarto planeta se formó en una etapa posterior, cuando el disco protoplanetario estaba más disipado y había perdido gran parte de su material. El estudio plantea que los cuatro planetas no se habrían originado al mismo tiempo, sino en distintas fases, en un proceso conocido como formación planetaria “de adentro hacia afuera”.
A futuro, los investigadores buscan caracterizar con mayor precisión las atmósferas de los planetas del sistema y explorar la posible existencia de cuerpos de mayor período orbital, con el fin de analizar su composición química.
El descubrimiento abre nuevas interrogantes sobre la formación de sistemas planetarios y plantea la posibilidad de que este caso no sea una excepción aislada, sino el indicio de un nuevo patrón aún por confirmar.




