Kast rechaza envío de ayuda humanitaria a Cuba y condiciona cooperación a exigencia de democracia

El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, manifestó su desacuerdo con la decisión del Gobierno de destinar ayuda humanitaria a Cuba, en medio de la crisis que atraviesa la isla producto de las sanciones de Estados Unidos a los países que le suministren petróleo.
Durante su primera actividad tras el periodo de vacaciones, Kast sostuvo que no respalda la entrega de recursos a una administración que, según afirmó, ha mantenido una dictadura por más de seis décadas y ha llevado al pueblo cubano a una situación crítica. Asimismo, planteó que cualquier apoyo de carácter humanitario debería condicionarse a exigencias democráticas.
La semana anterior, el Gobierno encabezado por Gabriel Boric anunció la asignación de un millón de dólares a la isla mediante el Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza, recursos que serán canalizados a través de Unicef.
El ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, defendió la medida y afirmó que la ayuda no está dirigida al Gobierno cubano ni al Partido Comunista de ese país, en medio de críticas de sectores de oposición y algunos dirigentes democratacristianos. La autoridad calificó la situación que enfrenta la isla como un drama humanitario.
El canciller recordó además que, mediante este fondo, Chile ha entregado apoyo en otras crisis internacionales y también a Cuba tras el paso de un huracán en 2025.
Kast, por su parte, atribuyó la situación del país caribeño a restricciones internas al desarrollo ciudadano y al acceso a tecnología, insistiendo en que la cooperación humanitaria debe vincularse a garantías democráticas.
El envío de ayuda ocurre en un contexto de intensificación de las sanciones estadounidenses, que han profundizado la crisis energética en la isla desde mediados de 2024, generando frecuentes apagones y dificultades en el suministro de combustible.
La decisión chilena se suma a iniciativas similares impulsadas por México y Brasil, y se produce en medio de un debate político interno marcado por la postura de distintos dirigentes del Partido Comunista de Chile.
El presidente Boric, quien dejará el cargo el 11 de marzo, ha modificado su posición pública sobre el régimen cubano durante su periodo en La Moneda, lo que ha generado tensiones dentro de la coalición oficialista.




