Estudio chileno confirma que preocuparse de la salud mental reduce el riesgo de mortalidad cardiovascular

Investigación basada en la Encuesta Nacional de Salud analizó a más de 3.500 personas y evidenció que el bienestar mental y social es clave en la prevención del riesgo vital.

Un estudio realizado en Chile entregó nueva evidencia sobre la necesidad de integrar la salud psicológica dentro de las estrategias de prevención cardiovascular y de reducción del riesgo de mortalidad. La investigación evaluó una versión modificada del índice Life’s Crucial 9 (LC9), una herramienta que amplía el enfoque tradicional de la salud cardiovascular al incorporar dimensiones psicológicas y sociales, y analizó su relación con la mortalidad por todas las causas en la población adulta.
El análisis utilizó datos representativos de la Encuesta Nacional de Salud 2016–2017, enlazados con registros oficiales de mortalidad del país. En total, el estudio evaluó a más de 3.500 personas adultas, con un seguimiento mediano cercano a cinco años, lo que permitió analizar de forma prospectiva el impacto de la salud integral sobre la supervivencia.
“El valor de este estudio es que utiliza información chilena, representativa de la población, lo que nos permite hablar con evidencia local sobre cómo la salud mental y social influyen en la mortalidad”, explicó el investigador del Instituto de Investigación de Cuidados de la Salud de la Universidad Andrés Bello, Felipe Díaz-Toro.
Resultados
El índice Life’s Crucial 9 que se encarga de evaluar la salud cardiovascular de una persona, considera nueve parámetros clave: alimentación saludable, actividad física, tabaquismo, índice de masa corporal, presión arterial, colesterol, glucosa en sangre, calidad del sueño y salud psicológica, incorporando indicadores de depresión e integración social. Según detalló Díaz-Toro, “este índice reconoce que las personas no viven su salud en compartimentos separados, sino que factores biológicos, conductuales y psicológicos interactúan permanentemente”.
Los resultados evidenciaron una asociación clara y consistente entre mejores puntajes en el LC9 y una menor probabilidad de morir. “Las personas ubicadas en el cuartil más alto del índice presentaron hasta un 49 % menos riesgo de mortalidad por todas las causas en comparación con aquellas en el cuartil más bajo. Incluso después de ajustar por edad, sexo y nivel socioeconómico, la asociación se mantiene, lo que refuerza la robustez de los hallazgos”, subrayó el investigador.
Salud mental
El investigador enfatizó que “aspectos como la depresión, el aislamiento social y la calidad del sueño tienen un impacto directo en la supervivencia. La evidencia muestra que no basta con controlar la presión o el colesterol si no abordamos también el bienestar mental y las redes de apoyo de las personas”, afirmó.
Díaz-Toro destaca las implicancias del estudio para el sistema de salud. “En la Atención Primaria existe una oportunidad concreta para integrar evaluaciones psicológicas y sociales de manera sistemática. Esto podría mejorar la detección temprana del riesgo y contribuir a reducir la mortalidad a nivel poblacional”, concluyó.
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