Comienza a regir reducción de jornada laboral a 42 horas y surgen alertas por su impacto económico

Este domingo entró en vigencia la segunda etapa de la Ley 21.561, normativa impulsada durante el gobierno de Gabriel Boric que reduce la jornada laboral semanal de 44 a 42 horas para los trabajadores regidos por el Código del Trabajo.
La medida forma parte de la implementación gradual de la reforma de las 40 horas, uno de los cambios laborales más relevantes de los últimos años, y que busca disminuir progresivamente el tiempo de trabajo sin afectar las remuneraciones.
Aunque la iniciativa ha sido ampliamente valorada desde el mundo sindical, también ha generado preocupación en sectores económicos por su posible impacto en el empleo formal y en los costos operacionales de las empresas.
Un informe publicado en septiembre de 2025 por el Banco Central ya había advertido posibles efectos negativos en la creación de empleo formal como consecuencia de esta reducción horaria, especialmente en sectores con mayores exigencias operativas.
Frente a este escenario, el Gobierno impulsó medidas de mitigación, entre ellas un crédito tributario incorporado en el proyecto de Reconstrucción Nacional, con el objetivo de aliviar la carga financiera para las empresas durante el proceso de adaptación.
El economista Carlos Schmidt señaló que este tipo de ayuda fiscal puede contribuir a compensar el impacto inicial, aunque advirtió que su efecto podría ser limitado en el tiempo.
“Sin duda que ayuda a compensar”, indicó, aunque planteó la interrogante sobre si esta medida será suficiente o si solo permitirá reducir temporalmente los costos laborales de empresas que ya enfrentan dificultades.
Desde el ámbito sindical, en tanto, la principal preocupación está puesta en la correcta aplicación de la normativa y en la fiscalización de su cumplimiento.
El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), José Manuel Díaz, afirmó que como organización participarán activamente en los procesos de supervisión para evitar malas prácticas por parte de empleadores.
El dirigente advirtió que existe la posibilidad de que algunos empresarios intenten tergiversar la aplicación de la ley, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer los mecanismos de control durante esta nueva etapa.
Las dudas también se extienden a rubros como el comercio y los centros comerciales, donde las jornadas laborales suelen ser más extensas y la adaptación a esta reducción presenta mayores desafíos operativos.
Sobre este punto, la abogada laboral Pamela Martínez recordó que modificar la jornada de trabajo para ajustarla a la nueva normativa constituye un mandato legal, pero precisó que cualquier cambio contractual requiere acuerdo entre ambas partes.
La especialista explicó que toda modificación en las condiciones laborales debe respetar el consenso de la parte trabajadora, en concordancia con lo establecido en los artículos 12 y 34 del Código del Trabajo, que regulan aspectos relacionados con funciones, horarios y tiempos de descanso.
Con esta nueva rebaja horaria, Chile avanza en la ruta hacia la implementación total de la jornada laboral de 40 horas semanales, en medio de un debate que sigue abierto entre productividad, derechos laborales y sostenibilidad económica.




