Irán utilizó satélite espía chino para identificar bases de EE.UU., según Financial Times

 

Irán incorporó en secreto un satélite espía de origen chino a fines de 2024, lo que habría fortalecido de manera significativa sus capacidades de vigilancia e identificación de objetivos estratégicos en el contexto de la actual guerra en Medio Oriente.

De acuerdo con antecedentes provenientes de documentos militares iraníes, el dispositivo denominado TEE-01B fue recibido por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria tras su lanzamiento desde territorio chino. Una vez en funcionamiento, el sistema comenzó a ser utilizado para monitorear instalaciones militares clave vinculadas a Estados Unidos.

El satélite posee la capacidad de capturar imágenes con una resolución cercana a medio metro, un nivel comparable al de registros comerciales de alta precisión utilizados en Occidente. Esta tecnología permitiría a Teherán mejorar la detección de aeronaves, vehículos y modificaciones en infraestructura sensible, ampliando su margen de acción en operaciones militares.

El análisis de imágenes obtenidas en marzo evidenciaría coincidencias entre las labores de observación del satélite y ataques posteriores contra ubicaciones en Arabia Saudí, Jordania, Baréin, Kuwait, Omán e Irak. Estas acciones se enmarcan en la ofensiva que Irán ha desarrollado contra países que albergan bases militares estadounidenses o mantienen alianzas estratégicas con Washington.

Desde el inicio del conflicto, múltiples estados de Medio Oriente han sido blanco de operaciones iraníes, en un escenario de creciente tensión regional. Varios de estos países, además, mantienen relaciones estrechas con China, actor que ha tenido un rol diplomático relevante en la zona, incluyendo su mediación en el restablecimiento de vínculos entre Irán y Arabia Saudí en 2023.

En medio de este escenario, el presidente de Xi Jinping instó a un alto el fuego “integral y duradero” durante una reunión sostenida en Pekín con el príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan. El llamado se produce en un contexto marcado por la escalada de tensiones en torno al estrecho de Ormuz y el aumento de las operaciones militares en la región.

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