Precios de guerra: Alza de precios golpea a consumidores en Rusia y encarece productos básicos

 

Una visita al supermercado se ha convertido en una dificultad creciente para los consumidores en Rusia, donde el costo de los productos básicos ha aumentado de forma sostenida en los últimos años y se ha intensificado desde el inicio del presente año.

En comercios de Moscú, el encarecimiento se ha reflejado con fuerza en la canasta básica. Mientras el salario mínimo se mantiene por debajo de los 300 euros, una compra promedio en un supermercado de gama media supera los 8.000 rublos, más del doble que antes de la pandemia y del inicio del conflicto en Ucrania.

El aumento del impuesto al valor agregado desde el 1 de enero aceleró el alza de precios, que continúa superando el crecimiento de los salarios. Productos como la leche, los lácteos y las papas han registrado incrementos significativos, mientras que frutas importadas como peras y plátanos presentan valores muy superiores a los de años anteriores.

El encarecimiento de los lácteos ha sido especialmente notorio, con fuertes alzas en leche, queso y requesón, alimentos tradicionales en la dieta local. En supermercados como Magnit, consumidores optan por promociones y descuentos para enfrentar el aumento del costo de vida.

Las verduras también han experimentado incrementos considerables. Productos como el pepino y la lechuga han alcanzado valores comparables a los de algunos cortes de carne, lo que ha reducido su presencia en la mesa de muchos hogares.

El alza de precios también afecta a carnes y pescados. La ternera y el salmón se han vuelto productos de difícil acceso para amplios sectores de la población, mientras que el consumo de carne ha disminuido debido a su elevado costo.

El encarecimiento se ha extendido además a productos tradicionales y de consumo masivo, incluidos alimentos preparados, dulces y bebidas alcohólicas como la cerveza Báltika, que ha registrado importantes aumentos en los últimos años.

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